El primer cyberpunk: Olimac Rizas

Lúcuma
9 min readJun 9, 2020

Yo tenía entendido que ser punk era hacer lo que a uno se le cantasen las bolas” Ricky Espinosa.

En 1997 nació Camilo “Chimi” Echechuri, 15 años después entró por primera vez a un estudio de grabación, el resto ya va a ser historia. Por ahora es una de las personalidades artísticas con mas impronta y personalidad de este país, y lo es con poco mas de dos décadas vivo. En ese tiempo probó mas drogas de las que debería, mas represión estatal de la que es legal y estuvo cerca de la muerte mas ocasiones de las recomendadas. Todas estas experiencias las hace fluir por la canilla de descarga emocional que es, según él, el arte, todo bajo el nombre Olimac Rizas.

Desde Villa Crespo arrancó a participar en batallas de freestyle del ámbito under pero lo dejó porque “tenía un espíritu muy diferente a los pibes que estaban compitiendo. También como que me sentía antisocial a veces, escabiaba mucho, me zarpaba. Entonces eso me hizo resguardarme un poco”. Ese distanciamento lo llevó a preferir desenvolverse en canciones, así parió 10 Gramos, 100 Putas y 1000 Parades, Monos del Nuevo Milenio o Primera Ley de Vida ft. Wos. Con una voz aún prematura pintó con un ángulo punzante su realidad y comenzó a llamar la atención del under. Muphasa, a quien conoció en plazas compitiendo y que es una máquina de organizar y ejecutar proyectos fructíferos (véase la competencia El Quinto Escalón, la banda Zulú Hip Hop Jam o el programa radial Damn!), le propuso hacerle el beat a la canción Full Escabio y, más tarde, producirle entero su primer EP: Es Caviar.

Arte de tapa hecho por su padre, quien estudió arte plástico hasta el nacimiento de Camilo.

Rizas compuso y grabó basándose en beats de uso libre dejando el a capela para los cuales Mupha construyó los definitivos, dando así una producción elaborada, con una formidable cantidad de arreglos. Esta manera de trabajar es la que tiene por ejemplo Kendrick Lamar, entre otros estadounidenses, aunque es una novedad en el panorama argentino. Del rap hardcore original de los tracks quedó un sonido funky, sobre el que Chimi escupe veneno del bueno, con un estilo rebelde que aún tenía pocas causas. El disco arranca con Rey Blue, su mejor canción, donde dibuja la historia de una relación amorosa que lo dejó de ser por comentarios de internet. Sin la necesidad de edulcorarla con sutilezas o coros cursis dibuja la trama sobre un beat arriesgado, sin percusión “Pero soy un borrancho y en el piso me gusta rodar/Como loco afligido mis penas vine a acordar/Tus venas nena no las vayas a pinchar/Porque si abro la puerta y te encuentro muerta juntos nos tendrían que enterrar”. Los cortes que siguen son menos trasecendentales respecto a lo narrativo aunque no dejan de enseñar un dúo prometedor y original con una obra novedosa. Lo lírico representa el orígen de lo que es hoy Rizas, ya mayor de edad, con muchas mas adicciones y mucho menos ego.

Pintada hecha junto a Depa, compañero de la DS3.

La música no es la única disciplina artística en la que se desempeña, como parte de la Desastres Crew (DS3) graffiteó por varios años. Sin embargo decidió dejarlo porque “No puedo estar toda la vida pintando trenes porque a mi me gusta mas el arte, capaz hasta que hacer rimas (…) pero si te quedás en la de underground ¿Qué? Nada pa’, terminas en cana”. Sin embargo, sigue dedicandose al arte plástico a través de lienzos legales, incluso llegando a estudiar en Bellas Artes en la Escuela Pueyrredón.

Es Caviar lo había grabado a fines de 2015, ese mismo año terminó la secundaria y se fue de viaje como mochilero desde CABA hasta Ecuador con su ex y unas amigas. Esa travesía lo marcó a fuego, lo hizo conocer las calles sudamericanas y como comer de ellas, se ganó el pan improvisando en colectivos con beats que reproducía desde su celular. En Perú llegó a presenciar un show los Rolling Stones pero le robaron el teléfono, forzándolo a seguir trabajando a capela, con esas condiciones llegaron al sur ecuatoriano y decidieron pegar la vuelta. En ese asalto se quedaron con todas las letras que había escrito viajando, Camello sobrevivió ya que la tenía memorizada, y con la cual inmortalizó un escape de la zona de confort “Ponte de pie y ten respeto/Por tus rodillas, no por la persona que gatilla/Dejados y olvidados como aquella villa/Y acá está todo bien si está llena la parrilla”.

“Yo quiero un polvo más y me dice andate/Me saca la plata y me pide que me mate” (Foto: Inzomia Films)

Honrrando a quienes lo influencian musicalmente Kase O, Dano y Cecilio G., Camilo empezó a soltar material cada vez más personal y vanguardista. En 2015 fue de los primeros en hacer trap en el país y dió a luz tracks limpios de cualquier cliché genérico. Entre estos se encuentra en su Soundcloud la joya Oro Blanco donde empieza grabar sobre su relación con la cocaína “Somos ricos por un rato, oro blanco/Volando alto es mas duro el impacto” y donde, lejos de la apología aparece una de las líneas mas duras que se pueden escuchar “tus padres llorando porque no te reconocen”.

En 2016 salió oficialmente Es Caviar y ya había quedado viejo en comparación a nuevas producciones suyas como Plástico Pasional. Canción que surgé sobre una instrumentación relajante en la que ensaya desnudar su alma “El vicio me asquea, quiero ver quien la queda/Todos cantan en la ducha, pocos gritan en marea”. Inclusive amplia su horizonte sonoro al empezar a rapear sobre la banda de rock Baby Badaracco y beats cada vez mas difíciles. Para fin de año salieron dos apariciones bajo el pseudónimo “Chimy Hendrix” en el disco Con La Bolsa Al Hombro de Linyeras Cru. Nenes Lokos y Borrachos y No Puedo Parar, amplian su experiencia con psicoactivos, principalmente la coca “Es una chancha, tiene el culo gordo, rompió 100 balanzas”.

“Escuchame de verdad, no me mires los labios/Soy mi propia fe, y no hay Dios”

En 2017 Olimac tuvo una semana literalmente electrizante: Trabajando con su padre casi muere por una descarga que le dió un enchufe de tres fases. Las suelas de goma de sus borcegos lograron salvarlo cortando con una sensación que le serviría de musa. Escribió los siete tracks que conforman su mixtape Trifásica en tan solo siete días, mucho antes de que Kanye West ponga esto de moda. Bajó la íntegra producción de Crimewave de la Future Gang, el Chimi plasma en nuestros oídos la patada eléctrica que recibió en el disco mas frenético del hip hop hispano, que mejora con cada escucha. Siendo la máxima expresión de ese íntimo vínculo entre el punk y el trap suenan pistas sintéticas con una estética distópica y acompañadas por un caos planificado que presenta una prueba mas de que el punk, mas que un género es una esencia. La primera faceta de este proyecto dual trata los amoríos de doble filo atravesados por adicciones e inmadurez “Todo esto fue mi error ¿Será el drama o el amor?/Solo voy a enloquecer, nadie murió por amor” expone en Relación Tóxica. Después de llevar al límite una temática conocida como la del romance frustrado, viene la segunda parte que, sin partituras, parte la cabeza de cualquiera que agarre desprevenido.

“Letra y danza árabe por @fullescabios_” testifica la descripción del videoclip.

Todos Son Números es la quinta canción de Trifásica y había servido como adelanto en YouTube con un vídeo que el mismo editó donde explota todos los recursos que le brinda una pantalla verde. Entre una mezcla de imágenes de todo tipo sobresale una narrativa crítica del capitalismo “Un wachín pidiendo centavos/Y eso que hay billetes en todos lados”. Para contar lo que ve Rizas no necesita marco teórico y ese es el poder de su palabra “No veo la tele, no leo el diario/No escucho la radio, solo salgo al barrio”. Sigue un remix del difunto XXXTentación que anticipa el final del mixtape, en Un Pibe Más Camilo manifiesta una catarata de bronca por el contexto de la Argentina patriarcal presidida por Macri. Aporrea el beat con ira haciéndole mas justicia que Look At Me!, la versión original en donde se habla banalmente de sexo, y clava en el ángulo barras como “El estado matando pibes de veinte/Y por los que no están, yo me hago presente/Acá el banquero solo quiere suerte/Explotando cuerpos, no se como duermen”. No Puedo Parar (Outro), cuatro minutos veintidós escritos bajó el efecto de una rola, con una instrumental saturadísima que engendra un noise-trap; es la culminación mas intensa posible de una obra musical que proyecta la distopía ciberpunk en nuestro contexto actual. La Trifásica, al igual que su álbum predecesor, salió un año después de haber sido finalizado y aún así sigue adelantadísimo a la música que se está haciendo en este país.

Yo no estoy flex, negro estoy re duro/Cocaína en el salón, a la mierda el futuro” dijo haciendo freestyle en Radio Vorterix con su carisma dadaísta que remite a los Sex Pistols. Actualmente es un gil laburante como cualquier otro, trabaja ocho horas y duerme dos; esa condición lo tiene mas enfocado en producir y subir material. En este último par de meses subió seis videos a YouTube en los que se incluyen los mágicos Ricky Fronteo y Rockabilly. También avisó por su Instagram que ya está la mitad de su próximo disco elaborada.

Backstage de la portada de lo que se viene, reinterpetación de “Crucifixión” de Murillo (1682) (Foto: Inzomia Films)

En algunas entrevistas radiales de hace poco mostró Remera Cortada, adelanto del proyecto que se viene que tranquilamente podría funcionar como soundtrack de un film dieselpunk. Temón donde, con una técnica rabiosa y un flow acelerado, monta un techno-rock de ritmo agitado y abundantes BPMs. A su vez, se puede ver algo del trabajo audiovisual fenomenal que hacen junto a la gente de Inzomia Films, que, dicho sea de paso, son los responsables de que Trifásica este subido y no siga guardado por orgullo del creador. Rizas ha declarado ser un simpatizante de quien fue Jesús, a pesar de no creer en Dios; partiendo de su politización y tener padres carpinteros, juega con las casualidades en una serie de fotografías conceptuales con la cruz, una corona de alambres, una pistola, dos trans y un policía. Todo esto anticipa la idea principal del trabajo: La resurreción.

Parte de la expo “Desastres en la Kripta”. No puede tener un solo nombre según el pintor.

El misticismo alrededor de la figura de Jesús no es el único del que saca provecho, cuando pinta contempla a los signos zodiacales como una gran musa. Siendo Xul Solar y Picasso sus influencias toma telas y hojas que encuentra en la calle sobre las que plasma su mambo astral con aerosol, lápiz, lapiceras, grabado, stencil, fibra, acuarelas y todo lo que tenga a mano y le sirva para transmitir. Hace poco expuso sus lienzos en una muestra en Colegiales que se llamó Desastres en la Kripta, ahí recibía a quienes llegaban con un tinto en mano y un breve esclarecimiento de la simbología que constituía lo expuesto.

El problema del punk siempre fue el límite de sus herramientas y en el t/rap la abundancia de clichés y Rizas mata ambos pájaros al unísono. Hoy es cinco de septiembre de 2018, llevo varios días escribiendo esto y, pensando la conclusión, me vino como anillo al dedo un post de Instagram del protagonista de esta nota. Es el último día de grabación de su primera saga audiovisual, en la publicación se encuentra parte del primer capítulo: Ruega por nosotros pecadores. Si todo sigue así de bien en su carrera, esta va a ser una futura efeméride, por ahora nos resta esperar esto, esperar Remera Cortada, esperar las colaboraciones con Wos y Nico Mir y, principalmente, apoyar para que todo esto suceda.

-Agustín Wicki.

Foto junto a Juan de Inzomnia Films. Capítulo uno: Ruega por nosotros pecadores.

Fuentes:

Artículo escrito por Agustín Wicki y originalmente publicado en Cargo de Conciencia el 05/09/2018.

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