Coghlan presentó la gama completa del nuevo pop nacional en El Musical

Crónica de la presentación de “Bossa Buenos Aires” en la ciudad que lo inspiró

Por Agustín Wicki.

Con Té Partirò’ de Andrea Bocelli hace tronar los parlantes hasta que la apertura del telón exhibe al trío responsable de sellar la noche en la historia de la nueva generación del pop argentino. Al centro Coghlan, de negro, ajustado, maquillado casi como geisha y posando con la seguridad de ser el protagonista; a sus costados Dr. Taba en la guitarra y Pato Lema en la batería. Así comienza “Coghlan: El Musical”, con los sintetizadores de su flamante segundo álbum “Bossa Buenos Aires” disparados por una laptop. Desde el primer momento, Eugenio García Carles deja en claro las intenciones de que la performance no quede sólo en la música: hay visuales, vestuario, una narrativa, personas y luces bailando.

En el mismo escenario del Teatro Margarita Xirgu media hora atrás Punto y Pacífico demostró ser el telonero ideal presentando parte de “Tierra en Trance”. Un álbum hermanado con “Bossa Buenos Aires”, ambos compartiendo a Moreu como productor, hechos en paralelo y ambos representantes del nuevo pop nacional. Lo que el crítico Bartolomé Armentano definió como la hipercanción argentina se expuso el 28 de octubre. Las dos presentaciones tenían el desafío de transladar música hecha principalmente en el plano digital en una época donde no hacía falta pensar cómo se la podía presentar en vivo. La formación fue la misma: Punto y Pacífico cantó mientras controlaba la computadora, Piki se dedicó a la batería y Panchito Villa a la guitarra. Con el pesar de que la voz de Francisco no le juega tan a favor cuando la proyecta alto, otorgaron un show a la altura de las ocho canciones tan rupturistas que componen su debut.

Las 120 butacas del teatro estaban ocupadas y, aunque la locación parecía perfecta para un recital de estas características, la calidad de sonido fue deficiente. Sea por óxido pandémico o por inexperiencia con el electropop, el resultado fue que muy fácilmente el volumen se acercaba a la saturación y se perdía definición. Las palabras de Coghlan, enterradas en autotune, por momentos parecían de otro idioma. Sin embargo, en su energía y esfuerzo logró transmitir a pesar de los defectos de sonido.

Al comienzo de la segunda canción una patada eléctrica hizo que todos salten de la silla y automáticamente a bailar. La confianza que lo caracteriza se hizo presente con un lenguaje corporal donde cada movimiento o no-movimiento busca expresar algo; prueba de su experiencia como bailarín. Como todo buen musical tuvo su variedad estética. Luego de un primer momento de histrionismo hyperpop se retiraron del escenario dejando sonar ‘Santa Lucía’, única canción instrumental de “Bossa Buenos Aires”, y volvió Eugenio sólo con su guitarra para dos temas acústicos, más un tercero en el que sus vocales autotuneadas hicieron dueto con un piano de cola. Terminado ese punto otra patada eléctrica y a mover.

9PM’ y ‘Nueva Alianza’, al igual que en el disco, fueron las últimas dos canciones. La portentosidad fue tal que no hubo necesidad de bises. Automáticamente empezó a sonar ‘God Only Knows’ de los Beach Boys mientras se despedían. Ni esta elección ni la de ‘Con Té Partirò’ fueron casuales: Reivindican, como todo lo que se presentó aquella noche, una música enfáticamente pop con alto vuelo creativo. El pop que hace falta en Argentina.

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