3 Joyas Nuevas del Rap Estadounidense #01: Psicodelia, Trip-Hop sucio y Dirty South.

Memphis Rap por un hijo prodigo sureño, Portishead en clave del sonido sucio underground y un trabajo colaborativo soñado para nerds Hip Hop.

De izq. a derecha: The Alchemist, Armand Hammer, Duke Deuce y Hus Kingpin.

El 2021 hasta el momento no parece ser caldo de clásicos del Hip Hop, pero las rarezas nunca faltan. Lejos de la industria este triplete demuestra lo que digo con combinaciones extrañas y necesarias para el continuo desarrollo del género.

Por Agustín Wicki.

Extra: Para una panorámica mucho más amplia del rap norteamericano y no-hispano en general, tenemos la playlist Cosecha 2021: Rap Global.

Armand Hammer & The Alchemist — Haram [Backwoodz Studios]

The Alchemist fue el MVP del beatmaking en 2020 sin duda alguna. Produjo “LULU” para Conway The Machine, “The Price of Tea in China” para Boldy James y “Alfredo” para Freddie Gibbs. Tres trabajos de elite, cada uno con su identidad y beats inolvidables como ‘Calvin’, ‘Phone Bill’ o ‘Something to Rap About’. El duo Armand Hammer por su parte lanzó “Shrines”, otra placa implacable del pasado año, más aun si uno busca testimonios del pico de movilizaciones que hubo relacionadas al Black Lives Matter. billy woods hizo lo propio en un spinoff con Moor Mother llamdo “Brass”, potencial clásico de culto. Si vamos aun más para atrás no baja ni un poco el grado de los trabajos tanto del dúo de Elucid y woods como de Al. El conteo de discazos da para una tarde entera. Un cruce entre estas dos entidades monstruosas es tan inesperado como estimulante para las fantasías del oído.

Para fortuna de la historia, este crossover no ha sido dilatado en el tiempo como tantos otros que generaban ilusión en el pasado (¿cuánto llevamos esperando el disco de Blackstar con Madlib?). “Haram” llegó casi de sorpresa y, la verdad, decirle grata se queda corto. Basta con darle play, preferentemente de noche y solo, para vivir toda una experiencia.

Haram” es una unidad auditiva de 40 minutos que se siente como un viaje en ácido que no salió como debía. Psicodelia podrida, voces de paraderos desconocidos y una oscuridad que poco tiene que ver con la falta de luz. Las dos cabezas cercenadas de la portada no ayudan a rebajar la atmósfera espeluznante. Si billy y Elucid siempre se caracterizaron por una vibra densa, acá el asunto ya se vuelve tenebroso al punto de que, hasta en pasajes donde lo sampleado es luminoso, el escucha sigue con el sistema nervioso alerta.

Variantes doom, stoner, acid y similares del rock sirven para ambientar los raps más siniestros, esto lo saben muy bien Dj Muggs y Big Ghost Ltd., además del mismo Alchemist que tiene mucha fibra para esto y lo ha demostrado, por ejemplo, en su duo Gangrene. “Haram” viene con la libertad de desechar todas las estructuras predeterminadas de el progreso en un álbum de rap. La producción es mucho más que beats, su labor incluye texturas, filtros, capas, inserts, estímulos; roza la banda sonora, solo que la película sucede en la mente de cada oyente.
Este nivel de experimentación con los motivos sensitivos del álbum es apasionante y conseguirlo es solo para un alquimista experto, capaz de forjar sin moldes a temperaturas peligrosas y alcanzar la deformidad justa. Como si fuera poco, los rapeos (feats incluidos) son todo lo que uno puede querer en este antro.

Duke Deuce — Duke Nukem [Quality Control Music]

Aunque todavía no sea una afirmación segura, el autotune como constante parece haberse quedado en la década pasada. Si la mano invisible del mercado norteamericano es generosa con la variedad, el espectro que conocemos como trap va a seguir abriéndose para, además de su versión drakeana más pop, tender al drill por un lado y una vuelta al sonido original por otro. Duke Deuce es jefe en esa última línea de trabajo y cada vez toma más presencia, como lo prueba que el primer adelanto del ansiadísimo álbum de Isaiah Rashad sea un feat con él.

El Duque es un rapero de la Third Coast que se consolidó en el mundo del Dirty South con sus primeros mixtapes, los dos “Memphis Massacre” y especialmente por el hit de la ortodoxia sureña ‘Crunk Ain’t Dead’ acompañado de su respectivo remix con próceres del sub-género como lo son Lil Jon, Juicy J y Project Pat. Más allá de lo masivo que sea por ahora, Duke es genial y representa al Memphis Rap, uno de los nichos más volados en la historia del Hip Hop y el origen de su sonido moderno.
Duke Nukem”, inspirado en el juego del mismo nombre, es su primer disco oficial. En sus 14 tracks compila amplificadas sus mejores cualidades y logra uno de los mejores discos de trap de los últimos años. Unos bajos que son la representación explícita del dicho “slaps hard”, una voz tan dura como carismática y su icónico ad-lib “WHAT THE FUUUUUUUUCK?” (tan gracioso como el “We the best music!” de Dj Khaled, pero por un buen motivo).

Otra propiedad interesante en este contexto es que no suena histriónicamente caro, a pesar de tener loops mucho mejor hechos que los que suelen llegar al mainstream, más feats de Offset y A$AP Ferg, que al igual que Latto, encaja excelente. El trabajo de los beatmakers tiene cortes y detalles vibrantes que mantienen bien arriba todo el disco sin hacerlo cansador, algo que habla bien de ellos y también de la curaduría hecha por Duke. El rapero es muy fresco en sus letras y presentaciones, pero no hace nada por inercia, este sonido under y el emblema de Memphis son decisiones tomadas desde el amor y el respeto a su cultura. En toda la propuesta Duke Deuce, la estética retro de los videojuegos, los ad-libs, los pasos de baile en los videoclips, el sentido del humor, etc; en todo nos está hablando de él y la ciudad por la que da la cara. Eso es Hip Hop.

Hus Kingpin — Portishus [Independiente]

Hus Kingpin es un referente de larga data en el underground neoyorquino y su sonido más mugriento. Discos como “Cocaine Beach” y “End of a Decade” lo mantuvieron como un duro en los últimos años, pero con “Portishus” especialmente fue que le llegó una nueva tanda de público atraído por la premisa del álbum. Esto no solo es positivo para que siga aumentando la sustentabilidad del under, también funge como eslabón entre el Hip Hop y el Trip-Hop.

Por alguna razón ese movimiento genial de Bristol, Inglaterra, casi ni se relaciona con el rap ni su lugar de origen. Musicalmente está todo dado para que suceda, pero el hermetismo musical norteamericano es muy grande y, casos como el de “Portishus”, son excepciones. El resultado de estos acercamientos está a la vista: Suena excelente, además de ser natural y progresivo para la historia de ambas corrientes.

Hus tiene a Nueva York tatuado por toda la labia, pero aun así se interesó en hacer un disco casi en homenaje a Portishead y terminó con varios temas de antología, una de las mejores obras de su carrera. El toque de hielo que da esta influencia no es tan grande como para que se sienta experimental ni tan chico como para pasar desapercibido. Es alimento para enamorados del rap con un aditivo muy especial.

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Medio digital de difusión, análisis y crítica musical. Nos dedicamos a pensar la música que te (y nos) gusta. A cargo de Agustín W., G. Barrionuevo y Nico Rojo.

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